Anna Rojas

Anna Rojas

Terapeuta, facilitadora y creadora de Conejo Brujo.

Acompaño procesos de autoconocimiento y transformación personal integrando herramientas como Tarot Terapéutico, Biodescodificación, Terapia Floral, Astrología Evolutiva, Constelaciones Familiares, Numerología, entre otras. Mi camino combina formación en Psicología con una base creativa en Diseño Gráfico, lo que me permite integrar sensibilidad, simbolismo y estructura en cada proceso que acompaño.

Soy fundadora de Conejo Brujo, un espacio donde se unen el acompañamiento terapéutico, los talleres vivenciales y la creación de productos artesanales con intención.

Si te interesa conocer cómo comenzó este proyecto, más abajo te comparto mi historia.

Un poco sobre mí y cómo nació este proyecto

Todo comenzó hace algunos años, durante una búsqueda personal por sentirme mejor emocionalmente. Intenté encontrar respuestas desde un enfoque terapéutico más “científico”, pero sentía que algo faltaba: mi mente lo entendía, pero mi alma no lo sentía. Necesitaba respuestas más profundas.

Durante unas vacaciones de invierno fuera del país —donde se suponía que debía estar disfrutando— mi mundo interno se tornó gris. Fue entonces cuando dije: “Ya basta”. Recordé que en algún momento había visto en el Facebook de un amigo un anuncio de un curso-taller de Constelaciones Familiares. Lo busqué nuevamente y decidí inscribirme. El curso comenzaría al iniciar el año siguiente.

Una semana antes de comenzar, el facilitador me contactó y me dijo: “Recuerda traer tu Tarot”. Entré en un pequeño shock. Pensé: ¿En qué tipo de curso me metí? ¿Las constelaciones tienen que ver con brujería? ¿Para qué usaríamos Tarot si esto era terapéutico?

Muchas preguntas pasaron por mi mente, pero también me dio vergüenza cancelar. Volví a revisar el anuncio y efectivamente decía: Curso-Taller de Constelaciones Familiares y Tarot Terapéutico. Así que compré un Tarot por internet. Llegó un día antes del curso.

Llegó el gran día. Tomé mi Tarot y fui al lugar. Toqué el timbre varias veces y nadie abría. Pensé: “Esta es una señal de que esto no es para mí”. Justo cuando estaba por irme, salió un hombre de la casa de al lado y me llamó por mi nombre. Me dijo: “Es aquí, corre porque donde estabas tocando el timbre el señor es muy enojón”. No dudé ni un segundo y entré.

Al llegar al salón vi a todos mis compañeros con sus barajas ya muy usadas… y yo ni siquiera le había quitado el plástico a la mía. Me sentía fuera de lugar. Lo único que me detenía de irme era la vergüenza.

Unos minutos después llegó otro integrante al grupo… y era una cara conocida. Le dije: “¡Hola! ¿Qué haces aquí?” Y me respondió: “¿Qué haces tú aquí?”

Ese momento me tranquilizó mucho. ¿Sería otra señal para quedarme?

Decidí darme la oportunidad de entender de qué se trataba todo esto del Tarot. Escuché al facilitador explicar los mitos y verdades sobre el Tarot, especialmente el mito de que fue creado para adivinar el futuro. Aprendí que, en realidad, el Tarot puede ser un espejo del inconsciente, que nos habla a través de su simbología.

Y así comenzó mi travesía por el misterioso y apasionante mundo de la terapia holística.

Después de esa experiencia continué formándome: tomé cursos, talleres, certificaciones y diversas formaciones con el objetivo de conocerme más profundamente. Más abajo puedes ver algunos de los reconocimientos de mi formación hasta el momento (además de mi licenciatura en Psicología).

Con el tiempo, al ver lo mucho que este camino había transformado mi propia vida, decidí compartirlo con otros. Así nació mi primer consultorio llamado Diván Clan·Destino (sí, lo sé… ¡qué nombre!).


¿Y cómo nació Conejo Brujo?

Conejo Brujo nació de unir dos grandes pasiones en mi vida.

Mi carrera inicial es Diseño Gráfico, y durante mucho tiempo pensé que me dedicaría a eso toda mi vida. Pero en el fondo sabía que quería encontrar algo más, algo que también pudiera acompañarme en el futuro.

En esa búsqueda probé muchas cosas: clases de costura, cursos de jabones, cosmética natural y muchas otras actividades. Hasta que apareció el mundo terapéutico, que inicialmente era parte de mi búsqueda personal… pero pronto entendí que también podía ser compartido.

Cuando poco a poco fui adoptando el rol de terapeuta (confieso que al principio fue un poco raro), me di cuenta de algo curioso: me encantaba ver en internet cómo las personas envolvían pedidos de productos con mucho cuidado para enviarlos por paquetería. Y pensé: “Quiero crear algo que pueda enviar.

El único problema era que no tenía nada para enviar. Así que la creatividad empezó a trabajar.

Primero quise hacer libros artesanales con portadas pintadas a mano, pero no tenía el espacio necesario. Con el tiempo me di cuenta de que tenía algo que podía usar: aceites esenciales y esencias florales.

Un día, mientras estaba abrumada, encendí el difusor con un aceite esencial. Los aromas me relajan y me inspiran. Y en ese momento apareció la idea: Aceites esenciales + esencias florales + gusto por las manualidades.

Así nacieron los primeros roll-on decorados a mano.

El arte que originalmente quería aplicar a las portadas de los libros lo llevé a los envases de los roll-on.

Pero faltaba algo: una marca.

Empecé a buscar nombres e identidades visuales: algo natural, minimalista, abstracto… pero nada me convencía. Sentía que eso no representaba un verdadero reto creativo. Entonces decidí hacer lo contrario: crear algo extraño y diferente.

Recordé que durante un diplomado en Hipnoterapia hicimos un ejercicio con analogías de animales. El animal que apareció en mi inconsciente fue un conejo blanco, misterioso y vestido de mago. En ese momento no entendí por qué apareció esa imagen… pero tiempo después se convertiría en el protagonista de este proyecto. Así nació el personaje.

Luego de tener al personaje, manos a la obra, todo fue llegando a mi cabeza para ser plasmado. Todo el diseño era de tipo místico y mágico. Y justo entonces apareció mi Saturno interior (ese planeta estructurado, serio y un poco mandón) diciéndome: “¿Que qué?, ¿Cómo que vas a poner esa imagen que parece de brujería?, ¡Nadie te va a comprar, van a pensar que eres una bruja!, ¡Tu reputación estará por los suelos!, ¡Tu veracidad a cero!”

Y pensé: “Muy bien, con esa imagen me quedo, esto es un reto y me gusta”.

Y así comenzó esta aventura llamada Conejo Brujo: un proyecto que une acompañamiento terapéutico, talleres de autoconocimiento y productos artesanales creados con intención, amor, dedicación y #conuntoquedemagia.

¡Gracias por leerme!

¿Te atreves a seguir al conejo blanco?

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